TRANSLUCIDO / Daniel Dannery

Daniel Dannery

CINE PERDIDO.

TRANSLUCIDO

Wikipedia dice de la palabra “translucido”: Dicho de un cuerpo, que permite el paso de la luz, pero difuminándola por difusión o refracción, de tal modo que no ofrece una imagen nítida.

Es decir, <<translucido>>, pudiese ser, ver a través de unos lentes empañados. Lo interesante de este concepto, es que lo translucido también depende de una forma de ver el contexto en el que ese vaho se da con naturalidad; nuestros lentes empañados en una situación fría o caliente, un chocolate en la ventana mientras la nieve cae, o un polvo cósmico de estrellas en el calor de la cama (si es que gustas de coger con lentes).

Los translucido es una realidad difuminada, podemos ver a través de una ventana la vida, pero abstraída por el concepto de la luz. Seres abstractos que se mueven, que existen, pero que no somos capaces de reconocer. Se puede ver el movimiento, pero no claramente quién se mueve.

De tal manera, es un ejercicio impresionista, y a su vez, un ejercicio de introspección.

La introspección conlleva a una nueva forma de ver la realidad, pero toda conciencia también tiene sus consecuencias, Jung advierte, que tanto más consciencia, mayor es la posibilidad de anular el instinto y con ello nuestra brújula frente a la errática. Entender los demonios, los miedos particularmente, es tener conocimiento de lo confuso de la realidad que habitamos, pero se puede perder de vista los detalles de esa realidad. Se trata de un trabajo de empatía constante frente a la individualidad, y el otro.

Lo translucido permite poner de ejemplo la percepción, la capacidad que tenemos de definir un mundo paralelo, que también habitamos y, que no entendemos del todo. Dualidades, contrariedades: la base fundamental del pensamiento humano.

En la película de Leornad Zelig, “Translucido”, los personajes viven al máximo una realidad, sin comprenderla del todo, la ausencia de fondo tecnológico (actúan frente a computadoras, hablan por Skype, etc, pero nunca vemos las pantallas) también, de alguna forma, permite observar nuestro comportamiento frente a este presente de distancias virtuales que nos separan hoy día, confrontándonos a una inmediatez de pensamiento, para dar respuestas rápidas a situaciones acaloradas. Detalles del mundo inmediato que habitamos, donde el pensar con serenidad, va pasando de moda.

Los problemas se solucionan de una manera práctica, sin ser del todo fría, y de manera pasional, sin caer del todo en la entrega completa de las emociones. Es “Translucido” una película sobre la consciencia del “yo”, sobre la libertad individual, donde la negación del sufrimiento es el motor principal de las acciones para vivir (lo que queda de vida) al máximo.

El personaje protagónico asume su muerte, de la manera como no pudo afrontar su vida, pidiendo disculpas a amores del pasado, cumpliendo sueños ajenos, pasando por alto el dolor del otro, que no entiende las razones, pero intenta respetarlas. Es una película anárquica, una película sobre una unión de egoístas, como la descrita por Pessoa.

Por eso, también es una película política, porque ocasiona en el otro una respuesta a un comportamiento moral y ético, que parte de un proceso educativo, donde lo público y lo privado también tienen mucho que ver.

En “Translúcido”, Zelig compone la historia de lo que posiblemente sea el mundo de ahora y del mañana, un mundo de hombres que aceptan su derrota con la libertad posible (que en apariencia) se puede tomar frente a nuestra propia vida, de la cuales somos dueños y señores, pese a la educación occidental.

Es de agradecer que no se meta en terrenos religiosos, pues justamente el debate que se plantea fuera de su visionado, enciende las pasiones ideológicas que una decisión como el suicidio puede conllevar.

La manera como “el otro” (amigos, familiares, etc,) asumen esa realidad, va un poco en contraste con la idea del “infierno son los otros” propuesta por Sartre. Sí para el filósofo, nuestra identidad depende de cómo somos mirados y juzgados, en Zelig, el otro es anulado, a menos que aporte a la decisión individual. La negación del otro frente a las necesidades propias, devuelven la idea de un mundo personal egoísta, y el grupo de personajes da una plantilla de esta conducta: cada quien vela por sus intereses frente a la despedida de otro ser, y aún así, este comportamiento no está exento de una fuerte carga donde el amor es también motor de comprensión, tolerancia y respeto.

Es “Translucido” una película de su tiempo, donde el tema de la libertad individual a través del mecanismo que las redes sociales y la globalización nos han marcado, se hace presente en medio de una situación crítica, y la forma cómo –actualmente- accionamos frente a ella.

¿Un selfie antes del suicidio? Pareciera un acto descabellado capaz de banalizar la vida en sí misma, pero realmente, se vislumbra como un destello de alegría, como una forma de celebrar la vida frente al final del camino.

A su manera, resiliente. Que empaña al espectador, que lo confronta con su educación, que altera los valores a los que estamos acostumbrados, para defender la libertad, la vida y… el derecho a morir.

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