María F. de Gabriela de Echave / La Foto Vudú

María F.  de Gabriela de Echave 

Por La foto vudú. 

Bienvenidos, nuevamente, a la columna de La foto vudú. Soy Carelyn Daniela Mejías y en esta oportunidad estaré exponiendo/comentando sobre el trabajo de Gabriela de Echave, fotógrafa argentina. Este proyecto se muestra de forma virtual a través de la plataforma de Instagram (@lafotovudu) un espacio que pretende ser un gesto hacia la memoria familiar y las imágenes que surgen del espacio doméstico. Por medio de este difundo y comparto trabajos de fotógrafas y fotógrafos latinoamericanos que abordan el archivo familiar y las interrogantes que se generan de este, con la intención de impulsar la compresión de lo qué es el abordaje de este tipo de archivo en relación a las prácticas artísticas, su resignificación conceptual y su conexión con la memoria individual y colectiva. 

“Buscar una foto y mirarla. Mirarla, mirarla y volverla a mirar. Detenernos para verla… Mirar lo que la foto dice, grita o susurra. Mirar lo que la foto calla, oculta o no dice.”
Cora Gamarnik

¿Con cuanta atención miramos constantemente nuestras imágenes del hogar? ¿Qué podemos armar, encontrar, construir, reconstruir, desde la mirada que le ofrecemos al archivo familiar? ¿Con qué intención se mira la fotografía de familia? después de años de tenerlas almacenadas en cajas o empolvadas en álbumes familiares, ¿Qué nos permite saber sobre nuestros vínculos afectivos? Sobre nuestras generaciones, sobre quiénes somos.

Un transitar desde la introspección: mirarse desde adentro, para poder mirar el afuera. Gabriela de Echave, fotógrafa argentina, abre un dialogo a través de sus imágenes de archivo familiar y fotografías elaboradas por ella, para indagar sobre su linaje materno, usando la fotografía como un lenguaje para comunicarse, conocerse y aproximarse a las mujeres de su familia. Plantea una narración visual, que pretende, desde lo autobiográfico, dar cuenta de cómo influyen las relaciones y los roles femeninos, de varias generaciones, en su presente y lo que es hoy como mujer y artista. 

Desde y con su trabajo personal María F., la autora nos permite contemplar terrenos con grandes dimensiones, tierra que puede labrarse, lagos, gallinas y puestas de sol arropan a las mujeres retratadas que nos presenta a través su archivo. Centradas en las imágenes -retratos familiares- estas mujeres se convierten en el objetivo para ser observadas: sus gestos, su ropa, su entorno, su modo de mirar a la cámara, de apoyar las manos, de pisar el suelo, son apenas algunas de las aristas que la autora toma para emprender sus viajes y desde el pasado que le asoman sus imágenes vernáculas construir sus fotografías. Es un ahondar constante en lo que ha sido, para rehacer su presente. 

El archivo que acompaña el proyecto da indicio del lugar/espacio que habitaban las mujeres de su familia. Entre sombras generadas por quienes las miraban en ese momento, arboles al filo de desaparecer, poses repetidas y convencionales ante la cámara fotográfica y sonrisas, que en algunas ocasiones tuvieron el gesto de aparecer. Gabriela nos resalta, poniendo evidencia -desde sus imágenes y la fotografía doméstica- su empeño y ahínco, por mantener visible la importancia del territorio en su trabajo. Cómo este demarca y pone en relación la necesidad de saber de donde se viene, cómo ayuda a construir los lazos afectivos dentro del núcleo familiar, cuanto de esos lugares y de esas generaciones queda en nosotros. 

El ojo avizor de la autora, atento y dispuesto a hurgar cada rincón del archivo, casi como si se tratara de un dispositivo para entrenar la mirada, más que para ejercitar la memoria -aunque esta va implícita dentro del trabajo del archivo familiar- le permite desplazarse a los lugares de origen de sus abuelas, el campo, y aprovechar estos espacios, para componer sus fotografías desde la intuición, el palpito, lo estudiado/analizado en sus imágenes del hogar y el espacio que la vislumbre, poner en relación, dialogando, una serie de imágenes que conversan sobre cuerpos, sus vínculos con el territorio, la memoria, el linaje, los rasgos, los roles, los afectos y los lazos entre 4 generaciones. 

Dentro de María F. el archivo familiar se comporta como un instrumento de ruta, como una brújula que indica el siguiente paso, el siguiente lugar, la siguiente imagen a sacar. Es la herramienta que usa Gabriela para no olvidar, no sólo los rostros y lugares de sus generaciones pasadas, sino los pasos que, quizás, debe dar en su presente.

Gabriela de Echave nos dice como es para ella trabajar con archivos familiares: “Lo que me atrae de usar las fotos del archivo es una mirada que no es la mía, pero influye en la mía… uno puede volver todo el tiempo y siempre encuentra otra cosa y las fotos para mí son eso, volver a la memoria en algún punto… son como una especie de guía.”

Hilar fino y construir, incluso desde lo que no se ve dentro de la imagen fotográfica, María F. teje un puente y da espacio al sentir, a las afecciones, al amor entre mujeres dentro del núcleo familiar y al campo y sus raíces, al origen, desde el archivo, desde el ejercicio de mirar y mirarse, y desde la voz que la autora, con sus imágenes, interpela a quien lee observando.

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