Gestos para Nicolás / Ricardo Sarco Lira

Vista de la exhibición “Nicolás Curiel: gestos para un archivo”, 24 de noviembre de 2021. Fotografía © Gabriel Martínez

Gestos para Nicolás

Conocí a Nicolás Curiel en la segunda mitad del año 2009 cuando ingresé a la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Si bien siempre fue muy carismático y sabía más que nadie de lo que hablaba, teatro, fue un “filtro emocional” del primer semestre de la carrera… Recuerdo haber llorado de frustración preparando los ejercicios escénicos, la presentación de “El Halcón” ―mi grupo realizó uno de los peores montajes en la historia de la escuela― y los interminables cuestionarios. Sin embargo, con el tiempo fui apreciando cada vez más al personaje: su alegría, su pasión por el teatro y las artes en general, su gestualidad desmesurada. Lo vi por última vez en el 2018 cuando fui a ver el montaje de “Acto Cultural” de Cabrujas que realizó el Centro de Creación Artística T.E.T.: bajó del brazo de una muchacha de T.E.T, alta ella, y mientras descendía las escaleras gesticulaba y hablaba de Cabrujas, “su Cabrujas” y las maravillas del teatro. En el lobby del T.E.T. todos esperamos en silencio a que nos saludara a cada uno, a acercarnos a presentar nuestros respetos. Recuerdo saludarle con emoción, “Curiel, soy Ricardo, Sarco Lira, ¿cómo estás?”, a lo que respondió con su algarabía habitual. Nunca supe si me reconoció o si se acordaba de mí. Ya no veía bien.

El pasado 03 de marzo fallecía en la ciudad de Caracas a los 92 años de edad. La noticia se supo de manera bastante discreta. No hubo fanfarrias ni grandes actos para el fundador y director del famoso Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela. 

Parecía que así quedaría todo… 

El pasado miércoles 24 de noviembre abría al público en el Pent House del Centro Cultural B.O.D. en Caracas, la muestra “pop up”, “Nicolás Curiel: gestos para un archivo”. El evento formó parte de un homenaje al actor, docente universitario y entusiasta de las artes escénicas, Nicolás Curiel, realizado en el marco de la primera edición del Festival de Artes Escénicas Franco-venezolano, iniciativa impulsada por la Embajada de Francia en Venezuela, la Alianza Francesa y el Centro de Creación Artística T.E.T. 

El evento inició a las 4:00 pm con un encuentro titulado “Cartas a un maestro”, un conjunto de lecturas de cartas a Curiel, lecturas dramatizadas, proyecciones y recitales musicales en el que participaron Manuelita Zelwer, Asdrúbal Meléndez, Giuliana Rodríguez, Johnny Rivas, José Alejandro Delgado, Domingo Balducci, Juan Montero, Sergio Palma, Emily Mena y Daniel Herrera ―estos últimos dos de manera audiovisual―. Acto seguido se dio sala al público al espacio expositivo.

Vista de la exhibición “Nicolás Curiel: gestos para un archivo”, 24 de noviembre de 2021. Fotografía © Gabriel Martínez

Alguna vez leí ―y mis profesores en la carrera lo decían con cierta frecuencia― que hablamos de “curar una exposición” porque en verdad lo que se busca es aliviar o recompone al espectador a través del arte o de una muestra de objetos o documentos varios. Esto es precisamente lo que realizó Areani Rondón con la exhibición “Nicolás Curiel: gestos para un archivo”, exhibiendo con gran tino una selección de los objetos que formaron parte del archivo personal de Curiel: libros, afiches del teatro Universitario y, los protagonistas de la velada, sus curiosos “teatrinos”, enormes collages tridimensionales que Curiel creó con recortes de prensa de fotografías, panfletos, programas de mano y libros, y que conforman verdaderos universos en miniatura. Estas grandes obras, exhibidas en cajas de cristal o colgando del techo, cuentan tanto momentos de la historia del teatro universal como de la evolución del TU: un collage en blanco y negro titulado TU (1963-1968). Madurez en la escena reúne imágenes y textos alusivos a los montajes de Yo, Bertolt Brecht, Espectáculo 64, Galileo Galilei, Yo, William Shakespeare y Los Siete Pecados Capitales, que realizara la agrupación en una gira de seis meses por Europa, Rusia y China.

Vistas de la exhibición “Nicolás Curiel: gestos para un archivo”, 24 de noviembre de 2021. Fotografías © Gabriel Martínez

Digo que esta muestra logra justo eso, “curar” al espectador, porque a aquellos que conocimos al maestro y no pudimos despedirlo, a aquellos que le perdimos la pista en sus últimos años, nos ofrece la posibilidad de enfrentar el duelo. Ante una sala llena de su trabajo, de sus referentes, de su pasiones y logros, es difícil no revivir las animadas clases de los primeros semestres de la carrera, recordar las exclamaciones y el brillo infantil con el que Curiel habló siempre del teatro. Se sale de la sala con la idea clara de que la suya fue una vida bien vivida. Se sale reconfortado en que el maestro vivió haciendo lo que en verdad amaba.

Vistas de la exhibición “Nicolás Curiel: gestos para un archivo”, 24 de noviembre de 2021. Fotografías © Gabriel Martínez

La muestra, que buscó “recuperar la huella de la trayectoria artística de este gran maestro del teatro venezolano formado en Venezuela y en Francia, contó con la curaduría de Areani Rondón y la museografía de Manuel Suárez. Colaboraron en el proyecto Sara Valero Zelwer, Sergio Palma, Óscar Villanueva (todos partes del proyecto Recuerdo del Futuro, que busca ayudar a preservar la memoria del teatro venezolano), Dora Andara y Gabriel Martínez.

A ellos, como un gesto, no queda más que dar las gracias.

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