ENSAYO NO BINARIO / Ana Mirabal.

ENSAYO NO BINARIO por Ana Mirabal.

Me gusta salir a caminar sin pensar en la distancia. Eso hace que mis pasos vayan al ritmo de mis pensamientos, como cuando escribo en la computadora. Siento que lo aprendí de mi abuela Rosa, aunque ella camina sin pensar en el tiempo, algo mucho más complejo, pero que también he logrado practicar en contados momentos.

Me ha costado mucho, siempre, mirar más allá de las nubes, porque su forma en sí me conmociona. Porque me envuelven y me cuesta ver algo más que su blanco y sus sombras y  algo más que su juego. ¿Para qué serviría buscar figuras que no compiten ni competirán nunca con un gas blanco inmenso y multiforme que vuela libre  por el aire?

Mi abuelo Vivián tenía un nombre que, si te olvidas del acento, lo convertía en mujer

Vivian 

Como si de repente todo comenzara a ser escrito con letra cursiva. 

¿por qué habré dejado de 

usar cursivas

?

para escribir

la única razón 

que se me ocurre es que sus formas me distraían demasiado. Pasaba más tiempo confeccionando las palabras que utilizándolas para simbolizar ideas. Pero eso me hace pensar que el estilo que he decidido utilizar sin vigilancia también hubo de ser confeccionado. De hecho lo fue, aunque desde el poder de la elección, y su diseño se sigue optimizando con los años. El último es uno que no distrae a mis ojos viendo lo que está fuera de mi pensamiento, porque cada trazo tiene un camino cuyo recorrido es proporcional al tiempo en que se pronuncia cada vocablo en un dictado a velocidad de promedio a rápida. Rápida sería el 70% de lo que se demora una palabra en decirse con la boca a una velocidad inteligible. Por supuesto, todos estos datos son empíricos, y eso convierte a mi tipografía en un invento, en una creación utilitaria, una herramienta subjetiva. El sujeto que fui hace años decidió emplearla para plasmar sus pensamientos más incomprensibles, inaccesibles para la otredad. Los que más quería descubrir o desvelar, descifrar o revisar, imitar o sublimar… para salvarse.

Quizá las nubes me llevaron a mi abuelo y mi abuelo a las letras con forma propia. Pero mi abuela me llevó a las nubes. A ellas me llevó la libertad.

del aire a la tierra

del aire al

infinito

  de la tierra al aire

“aire y tierra”…y pensar que entre ambos 

están las nubes. Entre ambos me encuentro

flotando:

soy el cielo

Hablar de mi identidad aún es difícil para mí. La identidad comprendida como eso que presento al mundo para que me lea. Como la escritura no caligráfica. Como las nubes que ante mis ojos le otorgan formas al cielo, para que hable.

La poesía me ha salvado múltiples veces, mi memoria lo confirma, y esta vez no es distinto. Ser poeta es mi identidad, y no tiene género. Vivir sin género es aceptar ser el cielo, flotar como el aire, y con las nubes decirle el cielo a la tierra. A veces entre ellas veo una palabra: 

  queer

Loading