EL ARTE DE LA APREHENSIÓN DE LAS IMÁGENES Y EL UNICORNIO / Rómulo Peña

Carlos Jurado (San Cristóbal de las Casas, México, 1927), es una especie de renacentista moderno. Erudito en muchas áreas del conocimiento, ya era todo un personaje destacado en la plástica mejicana e internacional, cuando a principios de la década de 1970 su pequeña hija Zinzuni le pidió ayuda para una tarea escolar en la cual tenía que investigar cómo se transmitía una imagen dentro de una cámara oscura. Entre los dos hicieron una cámara de cartón que terminaría siendo mucho más importante para el padre que para la niña. A partir de entonces Jurado ya no pudo dejar de experimentar con el proceso estenopeico y empezó una etapa obsesiva de fabricación de cámaras. “Hubo un momento en que la casa estaba llena de cámaras de cartón, no se podía ni caminar. Hice cámaras de todas las maneras y tipos imaginables”, comenta en el video Evitando la extinción del Unicornio (Villanueva, 2013).

Evitando la extinción del Unicornio: Carlos Jurado Fotógrafo. from villanueva on Vimeo.

Gracias a las características pictorialistas de lo estenopeico, el tránsito de la pintura a la fotografía resultó natural y transparente para Jurado, aunque él mismo se seguía considerando un pintor, y veía solo como un juego apasionante la experimentación de la imagen artesanalmente, hasta que algunos allegados lo influenciaron y animaron para que presentara lo que estaba haciendo.

El 10 de enero de 1973 se abre la exposición Antifotografía con cámaras de cartón sin lente, en el Instituto Francés de América Latina (IFAL) de la Ciudad de México. La aclamación de los críticos fue unánime, y a partir de ahí Carlos Jurado ocupó un lugar prominente en el panorama de la fotografía mejicana, con múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. Ese mismo año la Universidad Veracruzana lo incorporó a su cuerpo docente como director del entonces Taller de Artes Plásticas, allí fundaría la Facultad de Artes Plásticas y posteriormente la Licenciatura en Fotografía, la primera escuela profesional de esta disciplina en México.

 

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En 1974 aparece “El arte de la aprehensión de las imágenes y el unicornio”, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un libro célebre que al día de hoy es todo un clásico de la fotografía mejicana. La primera edición fue un pequeño volumen negro, cuadrado y con un agujero redondo en el centro de la cubierta, éste se volvería un objeto de culto, entre otras cosas porque pocos ejemplares sobrevivieron tras el incendio en la Cineteca Nacional de 1981 y que para el historiador y crítico de arte José Antonio Rodríguez, es “acaso el libro más fotocopiado de México.”

En 1998 se realizó una segunda edición de 300 ejemplares hechos a mano en el Taller Leñateros de su tierra natal, y en 2009 la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas realizó otra edición de 3 mil ejemplares.

El autor ha comentado que con el libro pretendía mostrar la historia de la fotografía de manera simple y general, como un cuento y magistralmente combina conocimiento e imaginación para introducirnos en una fábula literaria que como todas tiene su cuota de ficción y de veracidad.

Portada de libro

En el capítulo uno se asienta que en el inicio de la fotografía “hubo dos factores imprescindibles: la cámara oscura y el unicornio”. Luego Jurado hace una recopilación de evidencias desde el punto de vista científico, como la cita tomada del libro “Magicians and light”, publicado en Inglaterra en 1691, y nos asombra con la entrevista de 1913 abordada por el zoólogo de Rumania, doctor Roman Landescu, en un congreso internacional de zoología donde habla de la existencia, descripción, hábitat y desaparición del unicornio.

Mientras se va desarrollando la narración aparecen los principales personajes reconocidos y olvidados que participaron en el crecimiento y desarrollo de la fotografía, es así como llegamos a la figura del gran sabio Adojurh, que viene a ser una especie de anagrama del nombre del artista (Jur-Ado /Ado-Jurh), con la aparición de este alter-ego en la historia se reivindica el carácter “mágico” de la fotografía. Dice Jurado en la introducción de su libro: “…procuro seguir manteniéndome como un aprendiz de alquimista, ya que la fotografía para mí, entre todas sus acepciones, es un acto puro de magia.”

Más adelante el maestro Jurado da las instrucciones para fabricar una caja mágica y preparar una emulsión sensible, de acuerdo con “fórmulas legadas por Adojuhr”, y con sustitutos de los materiales originales imposibles de conseguir, así, por ejemplo, puede sustituirse el “cuerno de unicornio” con un “alfiler común”. También, presenta una fórmula para fabricar papel de colores para las impresiones de contacto.

Explica en las páginas siguientes, con puntualidad, cómo se dio el paso de la cámara oscura al cine, con apuntes sobre la cronofotografía y la cámara cinematográfica.

Este libro es pues un resumen de creatividad, gracia, humor y sabiduría, que ha sustentado la obra del maestro Carlos Jurado. Donde recorre, en una asombrosa síntesis, la historia de la fotografía desde el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo XIX de nuestra era.

Concluye Jurado en su pieza mítica: “Nunca sabremos a ciencia cierta dónde se originó la primera cámara oscura y adónde llegaremos con ella […] Ojalá que estas líneas aporten algo sobre su conocimiento y hagan que quienes se decidan a construir una, siguiendo los consejos de Adojuhr, reencuentren nuevamente al unicornio”.

Por fortuna en un acto generoso Jurado ha puesto esta obra a disposición del público en formato electrónico. En el siguiente link lo puedes encontrar:

http://v1.zonezero.com/exposiciones/fotografos/jurado/libro/indsp.html

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