CUANDO LA DISTANCIA Y EL TAMAÑO HACEN LA DIFERENCIA / Rómulo Peña

En la tradición literaria uno de los elementos más significativos es el viaje. Indudablemente porque representa, de un modo u otro, la misma existencia humana. Simboliza la aventura y la búsqueda, se trate del conocimiento o de un simple tesoro (físico o espiritual). En último término, adquiere un carácter semiótico en cuanto pretende la verdad, la paz, descubrir nuevos horizontes o perspectivas, en definitiva, encontrar el sentido de la vida. El viaje adquiere, por lo tanto, el estatus de metáfora, con variables que permiten establecer diversos significados en el plano de la interpretación de una cantidad importante de obras, reconocidas como clásicas en la cultura occidental.

En la década de 1850, cuando la cámara fotográfica era un instrumento bastante nuevo, se dio inicio a una relación casi inevitable e inseparable, lo que hoy se conoce como “La fotografía de viaje”. Ésta comenzó principalmente como un modo de que aquellos pocos que realizaban expediciones y viajes, pudieran mostrar al resto de la sociedad, las curiosidades y maravillas de mundos muy lejanos y distintos. El ansia de la gente por conocer el aspecto de nativos de otros lugares, ruinas antiguas, construcciones exóticas y demás sitios remotos, se satisfacía a través de las imágenes que estos fotógrafos aventureros capturaban. Algunos de los primeros fotógrafos de viaje más reconocidos son: Francis Bedford, Maxime Du Camp, Solomon Nunes Carvalho y Francis Frith.

Hoy día no hay quien viaje y no se haga acompañar de una cámara o dispositivo móvil y ponga en circulación en la web las imágenes que obtiene. Ya sea que realicemos un viaje a tierras lejanas o una simple ida a la playa el fin de semana, la cámara está presente.

Los proyectos que revisaremos a continuación conjugan de manera singular el placer fotográfico y la aventura del viaje, llevando la experiencia hasta el punto de partida de la fotografía y redimensionando esta práctica, para esto los autores han modificado vehículos de carga convirtiéndolos en cámaras estenopeicas gigantes o dicho de otra forma, cámaras oscuras rodantes.

La estadounidense Heather Oelklaus es una fotógrafa especializada en los llamados procesos alternativos fotográficos, ella en el 2012 transformó un camión cava Chevy de 1977 en cámara estenopeica y laboratorio fotográfico, al que apoda “Little Miss Sunshine”. La norteamericana realiza fotografías de gran formato formando mosaicos de papeles fotosensibles, los cuales expone y revela dentro del mismo vehículo, tal como se puede apreciar en el siguiente video. Luego de procesadas todas las hojas que conforman la imagen Oelklaus reensambla los enormes negativos de los parajes que visita.

Guilhem Senges es un artista francés radicado en España, es escultor y fotógrafo, a menudo en sus creaciones se fusionan estos medios de expresión, algo por lo cual el autor se autodefine como un constructor de imágenes. En el año 2008 comienza su proyecto llamado “pinhole van proyect” o “furgocámara”, el cual consiste en la conversión de una Van Mercedes Benz en cámara estenopeica. A diferencia del proyecto anterior, Senges suele abandonar el formato rectangular para crear mosaicos irregulares y con frecuencia intervenir la escena a fotografiar con sus propias esculturas metálicas o colocando imágenes fotográficas u objetos en los lugares de destino que resultan en instalaciones que luego fotografía desde su cámara rodante.

Otra experiencia de naturaleza similar, pero con acento latino, es la propuesta realizada en 2013 por el colectivo colombiano, Camión-Cámara, quienes con la idea de practicar una cámara oscura, decidieron grabar un clip musical interpretado por el rapero “Pegajoso”, dentro de un camión en movimiento que se desplaza por diferentes paisajes urbanos neogranadinos.

La experiencia del proceso fotográfico desde dentro de la cámara hizo viajar la imaginación de estos autores e inspiró estos proyectos que se inscriben dentro de la fotografía estenopeica contemporánea, la cual sigue llegando cada vez más lejos, encontrando nuevas maneras de expresión.

Es la curiosidad del viajero, y no el trayecto recorrido, lo que hace al viaje.

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